El Amor a la Patria y El Amor de la Patria.
Por: Agustín Zepeda Jones
El territorio nacional es para los ciudadanos lo que el cuerpo es para el alma.
Si no cuidamos el cuerpo morimos de enfermedad, si no cuidamos el alma nos corrompemos.
Para cuidar el cuerpo y el alma debe existir el amor propio y el amor por lo semejantes; ello es en sí la esencia del amor por la patria y el amor de la patria.
Hacer valer el derecho y la justicia, es hacer valer con hechos el amor que sentimos por el otro, por los otros, por cada uno, es crear el amor de la patria.
Porque el amor de la patria sería falaz idea, la espera eterna de un ente del olimpo, sin las acciones a favor de los demás y ni por uno mismo. La patria se construye con hechos, los hechos donde todos estemos resguardados, bajo el manto de la unión de cada individuo que se diga conciudadano.
Así pues, amar a la patria es amar a nuestros semejantes, es amar el suelo que habitamos, donde nacimos, donde crecemos, donde se forjaron nuestros antepasados, donde habremos de ver crecer a nuestros niños y a nuestros jóvenes, en donde todos debemos encontrar respeto como mayores y el amparo en la vejes. Amar el suelo que habitamos es amar como amamos nuestra casa, es hacer la patria amorosa que todos necesitamos.
Cualquiera que piense que el tema del amor y del humanismo es incompatible a la política, estaría perdiendo de vista la esencia de lo más preciado que se debe ofrecer a la ciudadanía en el ejercicio que los individuos políticos y funcionarios deben respetar y hacer valer dentro de nuestras instituciones. Cualquiera que piense que la labor de los políticos y funcionarios del estado es meramente una labor pragmática, se equivoca, porque el gobierno no sólo es un administrador del gasto; de un gobierno se espera el ejercicio de la justicia social, tras el respeto de la ley y el mejoramiento humanista que de ella (de la ley) haya que hacer.
Es por eso que podemos y debemos hablar de amor a la Patria, de amor a México, de amor a la bandera. Es por eso que podemos y debemos hablar de identidad nacional, donde nuestros prójimos más cercanos son los nacidos en nuestro territorio y a los que la constitución les garantiza sus derechos de igualdad ante cualquier otro.
Si bien el termino amor es un concepto de corte sentimental, y el concepto humanista lo es de corte filosófico, ambos conceptos sin embargo son inseparables, y lo es porque los sentimientos son el espíritu de la autenticidad de las mejores virtudes como la generosidad, la humildad y la justicia, virtudes que sólo pueden realizarse a través de los demás, y por lo tanto concluir que se necesita de los demás para podernos trascender.