Violencia y el Holocausto de la Conciencia
Por: Agustín Zepeda Jones
La violencia Intrafamiliar y social, son junto al vacio existencial los mayores males del siglo pasado y todo parece indicar que se agudizara dramáticamente en este, el siglo XXI.
El tema del vacio existencial se puso en boga a partir de la segunda mitad del siglo XX, las consecuencias de la guerra, las pugnas políticas de amplio impacto entre los países capitalistas y los socialistas que enrarecieron aún más la cruda moral del holocausto y de la desaparición de millones de gentes en la guerra mundial radicalizaron el sin sentido de la vida.
Las grandes masas de la gente común, el ser humano, en su mejor expresión, el que celebra la vida en sus más sencillas expresiones hasta nuestros tiempos, sigue siendo victima del atroz y absurdo juego del poder de le los poderosos, victimas de una gran cantidad de expresiones de violencia, violencia política, social, mercantil, intraescolar que entre otras de manera abierta o velada atentan contra su desarrollo armonioso envolviéndolo en la frustración, en la ignorancia, y en la perdida de valores humanistas.
La perdida de los valores humanistas es consecuencia además de una de las expresiones más bestiales, he intencionadamente planeadas; el retiro de la educación cívica, y de valores, así como la búsqueda de la adquisición del desarrollo de la consciencia social en los programas de estudio; la intervención operativa del poder factico de los medios de comunicación, que descaradamente distorsionan con la complicidad de los gobiernos la mente de millones de jóvenes en un tipo de moral y de valores individualistas y frívolos, fenómeno que además esta homogenizando la "cultura" por el consumismo y la pasividad política. Ha esto es lo que le he dado por llamar el holocausto de la conciencia.
En esta perdida de valores, en esta contaminación de las "almas", en esta lucha generacional contrastante, en esta falta de guía, en este quietismo provocado por grandes estrategas perversos y de políticos muchos ya formados en la estupidez. Que no muestran entendimiento y mucho menos convicción, lo mejor de la gente se esta perdiendo.
Hoy, la agudización de los problemas de violencia se mueve en círculos viciosos, donde violencia genera cada vez mas violencia. La soledad de los hijos, el encierro, el agotamiento físico, la angustia constante por no poder obtener lo básico en la mayoría de los casos y en otros no poder obtener los deseos que la sociedad de consumo genera y que nos hace creer como indispensables no podemos más que vivir entre la angustia, y el vacio existencial.
Hay los que viven en estado de guerra, otros en gobiernos golpistas, otros más en gobiernos ilegítimos que llegaron a través del fraude y la imposición de los poderes facticos, hay los que viven bajo el duelo del asesinato de un ser querido, o secuestrado, o bajo el chantaje de criminales, hay quien a perdido a un hijo que lo tienen prostituyéndose con pedófilos, o con tratantes de personas, hoy la iglesia pide disculpas por sus crímenes , pero protege a los criminales, hoy como en México en una guardería de Sonora pueden morir 48 niños quemados no se arresta a los culpables, pero si a diez personas pueden ser llevadas al reclusorio por poner en juego la vida de Alejandra Guzmán y sus " las curvas de su cuerpo " Hoy esta señora pide justicia por lo que le ocurrió en la parte trasera de su cuerpo pero no por que se haga justicia por los niños muertos y por todos los heridos.
El holocausto de la conciencia es nada más ni nada menos como el fin del mundo, sin conciencia no hay nada, la involución a la perdida de la conciencia deja al universo acéfalo, y la única esperanza será que aquellos pocos que sobrevivan tal vez algún día un en una grandiosa nueva era hagan resurgir de nuevo lo único que justifica al universo la conciencia.